Presentación de Imascono. ZGZShowroom
Este cuento como todas las buenas historias tiene una parte de aventuras, otra parte de locura y amor, en incluso un parte magia misteriosa…
Todo empezó a finales del siglo XIX, en aquel entonces España tenía el control de la isla de Cuba y exportábamos todo el azúcar de caña que necesitábamos, pero fruto de las tensiones coloniales estalló una guerra con Norteamérica que acabaría con la independencia de la isla y consecuentemente con el bloqueo de los barcos de azúcar.
Por esta razón, en España se decidió cultivar el azúcar de remolacha, que era la alternativa para endulzar nuestras comidas, y el valle del Ebro vió nacer decenas de industrias azucareras, hoy de hecho nos encontramos en la que fue una de las más importantes.
El destino quiso así que gracias a la guerra de cuba floreciera toda una industria pujante, que generó riqueza y trabajo. Decenas de familias vinieron atraídas por el empleo y se crearon así nuevos barrios en la margen izquierda del Ebro…
Entre esos trabajadores se recuerda especialmente a dos jóvenes muchachos que estaban llamados a hacer historia. Se llamaban Héctor y Pedro, eran dos chavales sobrados de talento y ganas, que vieron en el azúcar un modo de ganarse honradamente la vida.
Trabajaban sin descanso y cumplían con todas sus obligaciones, pero eran tan brillantes que tenían ambiciones mucho mayores… Un día en el almuerzo, sentados en uno de esos bancos de ahí afuera, tuvieron una idea revolucionaria.
Al día siguiente se armaron de valor y fueron a hablar con el director de la fábrica y el jefe de producción, - Tenemos una idea y creemos que puede revolucionar el mercado mundial del azúcar – dijeron. El director que no pudo ocultar su expectación y viendo la fuerza de la pasión en sus ojos, les contestó – Os escucho-
-Hemos inventado el azúcar en tres dimensiones, le llamaremos terrón y con él la experiencia de endulzar el café se convertirá en un juego para los consumidores del mundo entero.-
¿Azúcar en 3 dimensiones? ¿Terrones? ¿Como cubos de azúcar?
El director se quedó muy impresionado por esos nuevos cubos de azúcar y no tardo un día en darles un espacio, herramientas y las técnicas necesarias para que comenzaran la producción.
Con el tiempo -como sabéis- esa pequeña pero revolucionaria innovación, el azúcar en 3 dimensiones también llamados terrones, se hizo famosa en el mundo entero, y millones de consumidores cambiaron los sobrecitos planos por los cubos de azúcar, generando así grandes beneficios a Héctor y a Pedro, y a su vez cientos de nuevos puestos de trabajo.
Cien años después, cuando abrimos Zaragoza Activa decidimos hacer un homenaje al invento de esos dos emprendedores, y le llamamos Cubit a la biblioteca…
Espero que os haya gustado mi historia, pero….
¿Os creeríais si os cuento que la historia vuelve a repetirse cien años más tarde? Os imagináis que los biznietos de Héctor y Pedro hubieran vuelto a la azucarera con la loca idea de revolucionar el mundo textil con las 3 dimensiones.
¡Pues no imaginéis tanto, y creédlo!
Casualmente también se llaman Héctor y Pedro, y cuando nos contaron a Javi a mí su proyecto de camisetas de 3 dimensiones, volvimos a ver toda la pasión y la fuerza en sus ojos. Y como sus antepasados, creo firmemente que están llamados a hacer historia, con todos ustedes IMASCONO!!!

Discurso de Raúl Oliván.
Director de Zaragoza Activa
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