Para Qué me sirve la Productividad
Un post de José Miguel Bolívar.
Productividad es una palabra con mala fama. Suena mal. Debido al mal uso, y al abuso, que algunos políticos y empresarios hacen de ella, muchas personas asocian productividad con explotación y automáticamente la interpretan en términos negativos.
Pero en realidad, la productividad es simplemente un indicador que te dice los recursos que dedicas a conseguir resultados.
En el ámbito económico en general, y de la empresa en particular, la productividad se suele emplear para calcular el coste de los recursos asociados a la producción de un bien o un servicio. En otras palabras, productividad es igual a lo que produzco dividido entre lo que me cuesta producirlo.
Lo que algunos políticos y empresarios parecen ignorar es que hay más de un modo de aumentar el resultado de este cociente. Es verdad que si disminuyes el denominador, es decir, los costes, aumenta la productividad. Eso, en la práctica, suele significar reducir plantilla y por eso la productividad es tan poco popular.
La otra forma de aumentar el resultado de un cociente es aumentar el numerador, es decir, producir más con los mismos costes. Lo que pasa es que aquí también se suele entender y aplicar mal el principio. No se trata únicamente de exigir más y más a los empleados sino, sobre todo, de encontrar formas innovadoras de producir más con los mismos recursos. La exigencia al empleado tiene un límite; la innovación no.
En el ámbito de la productividad personal, el indicador es el mismo: los recursos que dedicas a conseguir resultados.
En este caso, sin embargo, no es el dinero lo que solemos considerar como recurso, sino el tiempo. En otras palabras, productividad personal es lo que consigo dividido entre el tiempo que dedico a conseguirlo.
Todos tenemos cosas que nos gusta hacer y cosas que no nos gusta hacer. Además, todos tenemos cosas que tenemos, o debemos, hacer.
Estarás de acuerdo conmigo en que lo ideal es dedicar el menor tiempo posible a esas cosas que no te gusta hacer pero no tienes más remedio que hacer. Y supongo que también coincidirás conmigo en que te encantaría disponer de más tiempo para las cosas que te gustaría o quieres hacer.
Desde el punto de vista de la productividad personal, ser una persona productiva consiste precisamente en eso, en dedicar el menor tiempo posible a lo que debes o tienes que hacer, aunque no te guste, y poder disfrutar del mayor tiempo posible para lo que sí te gusta o quieres hacer.
En contra de lo que algunos creen, la productividad no tiene nada que ver con la hiperactividad. Hacer muchas cosas no implica en absoluto ser productivo. De hecho, está demostrado científicamente que la famosa multitarea es menos productiva que hacer una única cosa cada vez.
La productividad tiene que ver con tomar decisiones inteligentes sobre qué hacer. Tiene que ver con recuperar el control y la perspectiva, con saber cuáles son las opciones entre las que puedes elegir en cada momento y cómo puede influir tu decisión en los objetivos que te has marcado a corto, medio y largo plazo.
Decisiones inteligentes sobre tu negocio y tu trabajo y también sobre tu familia y tu salud. Decisiones inteligentes sobre tus amigos y sobre tus clientes. En definitiva, decisiones inteligentes sobre todos los elementos de tu vida.
Porque tomar decisiones inteligentes y ser capaz de convertirlas en acciones te acerca a los resultados que buscas.
Y saber los resultados que quieres conseguir y alcanzarlos te conecta con tu propósito, con tu visión y con tus valores.
Por eso, la productividad personal te sirve, sobre todo, para acercarte a tu mejor tú.
© 2012 José Miguel Bolívar – Algunos derechos reservados
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